Desde nuestros inicios nos hemos caracterizado por revolucionar algunos de los métodos tradicionales en la zona, introduciendo mejoras tanto en viñedo como en vinificación. Uno de los sistemas más notables es el de separar los racimos de tempranillo en dos partes. Los hombros, con una maduración fenólica perfecta, se usan para los vinos con más crianza y potencial de guarda, el Remírez de Ganuza Reserva y Gran Reserva, mientras que las puntas van destinadas al vino joven de maceración carbónica, el Erre Punto.
La bodega cuenta con 80 hectáreas de viñedo propio. Se trata de 70 fincas formadas a partir de más de 200 parcelas en 9 municipios de las estribaciones de Sierra Cantabria: Labastida, San Vicente de la Sonsierra, Ávalos, Samaniego, Leza, Elciego, Navaridas, Laguardia y Elvillar.
Desde nuestros inicios nos hemos caracterizado por revolucionar algunos de los métodos tradicionales en la zona, introduciendo mejoras tanto en viñedo como en vinificación. Uno de los sistemas más notables es el de separar los racimos de tempranillo en dos partes.
Los hombros, con una maduración fenólica perfecta, se usan para los vinos con más crianza y potencial de guarda, el Remírez de Ganuza Reserva y Gran Reserva, mientras que las puntas van destinadas al vino joven de maceración carbónica, el Erre Punto.
Todo en Remírez de Ganuza importa: la vendimia, que se hace de forma manual en cajas de 12 kilos; la meticulosa selección de uva; el respeto a la misma en los procesos de producción; unas medidas de higiene que rayan la obsesión, y largas crianzas en barrica nueva de roble mayoritariamente francés. Ninguna botella de Remírez de Ganuza sale al mercado sin haber reposado largo tiempo en bodega. Creemos que sólo el tiempo consigue que el vino desarrolle las características y el estilo que buscamos como elaboradores.
Conocer Remírez de Ganuza es entender el presente de La Rioja Alavesa, una mirada a la tradición y al futuro de la creación de vinos de la zona.