DESCRIPCIÓN
El PEGASUS BAY Riesling 2024 nace en las terrazas pedregosas de Waipara Valley, North Canterbury, Nueva Zelanda, una región con un microclima protegido por la cordillera de Teviotdale y caracterizada por suelos de “Glasnevin Gravels” que favorecen la concentración de la uva . Las vides, muchas de más de 35 años y enraizadas sobre pie franco, crecen en condiciones de baja fertilidad, lo que permite rendimientos controlados y una expresión varietal intensa.
La vendimia 2024 se vio afectada por una primavera fresca y ventosa que redujo naturalmente la producción, seguida de un verano templado y un otoño prolongado, condiciones ideales para la maduración lenta y armónica de los racimos . El resultado: uvas con gran concentración aromática, buena acidez y potencial estructural.
En línea con el estilo de Pegasus Bay, la vinificación combina fermentación pausada a baja temperatura del mosto libre (free run), con el objetivo de preservar su pureza y carácter, manteniendo un ligero “spritzig” gracias al cuidado en cada etapa del proceso . Se busca que el resultado conserve elegancia, riqueza y rectitud, equilibrando un delicado dulzor natural con una frescura vibrante .
Este Riesling 2024 refuerza la reputación de Pegasus Bay como referente en la elaboración de la variedad en el hemisferio sur. Recientemente ha sido nombrado “Super Classic” por reconocidos críticos y ha obtenido puntuaciones de 95+ puntos, destacando por su perfil estructurado, su riqueza aromática y su capacidad de evolución en botella.
En definitiva, el PEGASUS BAY Riesling 2024 representa un equilibrio excepcional entre sofisticación y pureza varietal, un testimonio del terruño de Waipara y del compromiso de una bodega familiar con la viticultura sostenible y la calidad a largo plazo.
CATA
Se presenta con un tono amarillo pálido con reflejos verdosos, brillante y limpio, anticipando frescura y juventud.
Es expresivo y complejo. Destacan intensas notas cítricas como lima, mandarina y ralladura de pomelo, acompañadas por frutas de hueso como durazno blanco y albaricoque. Se perciben también matices florales (jazmín, flor de azahar), así como un sutil toque mineral y, en algunas añadas, delicadas notas melosas o de botrytis noble.
Muestra una vibrante acidez que equilibra perfectamente una pequeña cantidad de azúcar residual, otorgándole tensión y equilibrio. Tiene una textura suave pero firme, con sabores que reflejan su perfil aromático: cítricos jugosos, fruta blanca madura y una mineralidad salina que aporta profundidad. El final es largo, puro y refrescante, con una persistencia que deja una sensación limpia y elegante.

Mariscos
Pescados
Salmon
Vieiras
Platos asiáticos